La historia

Transformaciones económicas en la época medieval.


Como ya sabemos, en la Edad Media, la mayoría de la población de Europa occidental vivía en el campo. Esto eventualmente condujo a una reducción en la vida urbana y una disminución en la actividad comercial. Solo con las Cruzadas del siglo XI comenzó a cambiar esta realidad.

El movimiento causado por las Cruzadas trajo el crecimiento de las rutas comerciales entre Oriente y Occidente, a través del Mar Mediterráneo, así como las rutas ubicadas dentro de la propia Europa. La intensa actividad comercial, a su vez, favoreció el desarrollo de las ciudades.

El comercio y la formación de ciudades han provocado profundos cambios en la escena europea. Después de algunos siglos, la estructura de la sociedad feudal ya no sería predominante en el continente. Luego vinieron nuevos grupos sociales enriquecidos por el comercio y los deseos de controlar también el poder político.

El resurgimiento del comercio y las ciudades.

Uno de los factores responsables del resurgimiento del comercio en Europa fueron las Cruzadas, ya que contribuyeron al restablecimiento de las relaciones entre Occidente y Oriente y la apertura del mar Mediterráneo a los comerciantes de Europa occidental.

Además de las Cruzadas, los europeos comenzaron a utilizar nuevos productos traídos del Este, como jengibre, pimienta, canela, clavo, aceite de arroz, azúcar, higos, dátiles y almendras. Las alfombras vinieron a reemplazar la paja y la caña que se usaba para revestir el piso de los castillos. Sedas y brocados cambiaron las prendas, y los espejos de vidrio reemplazaron los discos de metal pulido utilizados hasta ahora.

Muchos de estos productos eran caros y difíciles de comprar. Como resultado, algunos de ellos se conocen como especias, como la pimienta y el jengibre.

La forma de vida de los comerciantes no se basaba en la agricultura o la tenencia de la tierra, sino en el comercio y el dinero. En general, utilizaron los antiguos caminos romanos como su ruta comercial. Transportaban sus mercancías en caravanas de animales de carga y, a menudo, viajaban protegidos contra el robo.

En la confluencia de las principales rutas comerciales, se realizaron ferias importantes. En ellos, los bienes se podían vender y comprar en varias partes del mundo.


Las ferias medievales señalaron el recalentamiento de los negocios en Europa.

A medida que se expandió el comercio, se formaron pueblos y ciudades. Por razones de seguridad, los comerciantes buscaron concentrarse en lugares cercanos a un área fortificada y amurallada llamada ciudad. A menudo en estos lugares fortificados se encontraban la catedral, la vivienda del obispo y, a veces, el castillo del propietario.

En Burgos, además de los comerciantes, se encontraban los talleres de artesanos, como zapateros, orfebres, herreros, alfareros y carpinteros. Estos residentes fueron llamados burguesa y gradualmente se convirtieron en un nuevo grupo social dentro del mundo medieval: la burguesia.

Corporaciones y gremios

La expansión del comercio y el crecimiento de las ciudades han causado diversos conflictos sociales. Las áreas que ocupaban las ciudades pertenecían a los señores feudales, obispos, nobles y reyes. Estos señores tenían la intención de someter a los residentes de Burgos cobrándoles impuestos, tarifas y servicios. Esta práctica era común a los sirvientes, pero los burgueses no estaban dispuestos a aceptarla. Pensaban que este era un obstáculo importante para el desarrollo de sus actividades.

En sus andanzas, los mercaderes habían aprendido la importancia de la unidad. Viajaron en grupos a través de caminos, mares y regiones desconocidos, para protegerse contra ladrones y piratas o incluso para obtener mejores ofertas.

Así, con el tiempo, surgieron asociaciones de artesanos y comerciantes, cuyo objetivo principal era defender los intereses económicos de sus miembros. Las asociaciones de artesanos se llamaron corporaciones artesanales, y los de los comerciantes, gremios o ligas Unidos, pretendían evitar la competencia, fijar precios y regular el trabajo, y cumplir con los límites impuestos por los señores feudales y los nobles.