La historia

Orígenes de la humanidad, creacionismo


Debes haber sentido curiosidad acerca de cómo surgió la especie humana en el planeta en que vivimos, ¿verdad? Esta curiosidad no es solo tuya. Muchos investigadores y científicos han estado estudiando para descubrir cómo se originó el ser humano en la Tierra.

Cuanto más se desarrolla la ciencia, más avanzados son los recursos científicos que estos investigadores pueden usar. Son capaces de encontrar nuevas posibilidades para explicar el origen humano. Por lo tanto, como un rompecabezas, cada nuevo descubrimiento completa nuestro conocimiento del tema.

Entre las diversas explicaciones para la aparición del ser humano en la Tierra, dos destacan por el amplio debate que provocaron: el creacionismo, defendido por judíos y cristianos, y el teoría de la evolución.

La creación

Durante mucho tiempo, los sabios idealistas sostuvieron la teoría del límite infranqueable entre el hombre y los animales. Esta concepción se basó en el mito bíblico de la creación del hombre por Dios, que lo habría hecho "a su propia imagen y semejanza".

La cuestión de los orígenes del hombre conduce a un amplio debate en el que la filosofía, la religión y la ciencia entran en juego para construir diferentes concepciones sobre la existencia de la vida humana y, implícitamente, por qué somos el único espécimen con características que nos diferencian del resto. de animales

Desde las primeras manifestaciones mítico-religiosas, el hombre busca una respuesta a esta pregunta. En este contexto, la teoría creacionista tiene la mayor aceptación. Al mismo tiempo, contrario a lo que muchos piensan, las diferentes religiones del mundo han desarrollado su propia versión de la teoría creacionista.

La mitología griega atribuye el origen del hombre al logro de los titanes Epimeteo y Prometeo. Epimeteo habría creado hombres sin vida, imperfectos y hechos de un molde de arcilla. Por compasión, su hermano Prometeo resolvió robar el fuego del dios vulcano para dar vida a la raza humana. La mitología china, por otro lado, atribuye la creación de la raza humana a la soledad de la diosa Nu Wa, quien, al darse cuenta de su sombra bajo las olas de un río, decidió crear seres a su semejanza.
El cristianismo adopta la Biblia como una fuente explicativa para la creación del hombre. Según la narración bíblica, el hombre fue concebido después de que Dios creó el cielo y la tierra. También hecho de arcilla, el hombre habría cobrado vida cuando Dios respirara el aliento de vida en su nariz. Otras religiones contemporáneas y antiguas formulan otras explicaciones, algunas de las cuales tienen puntos de explicación bastante similares.


La pintura de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina en el Palacio del Vaticano en 1510, representa la creación del hombre de Dios a su imagen y semejanza.